jueves, 7 de mayo de 2009

QUE DESCANSEN EN PAZ……


Antes de ayer pasé por el quirófano. Antes de ayer eliminé para siempre las gafas de mi atuendo físico y personal. Antes de ayer deje de lado a mi acompañante durante 14 años: la miopía. Fue una ruptura rápida, un poco desagradable pero la verdad es que no sentí ningún tipo de pena. Nuestra relación nació en primero de bachillerato y desde entonces nos hicimos inseparables. Al principio no me había fijado en ella, lo nuestro fue una relación que surgió poco a poco, de la rutina, de la necesidad. Un día era la pizarra la que se me escapaba de mi campo visual, otro día eran las matrículas de los coches las que bailaban delante mía, otro día eran las personas que me saludaban por la calle a las que ni siquiera intuía….hasta que un día llegué a la conclusión de que la miopía y yo estábamos juntos, era una relación muy especial, casi dependiente. Así es como surgió esta relación de 14 años que antes de ayer llegó a su punto final, así es como llegaron a mi vida las gafas, nuestras más fieles cómplices para los miopes. Era una relación más basada en la rutina, en la dependencia que las gafas habían creado en mí que en la pasión del principio, no había amor, ni de coña, solo cariño y esa dependencia necesaria, era un drogadicto de las gafas. Al principio no me veía nada, estaba aterrado, no creía que fuéramos a congeniar pero el tiempo, como siempre, obró el milagro y creo, sinceramente, que nos llegamos a complementar bien, me sentía cómodo con ellas sobre mi nariz, creo, y por lo que la gente me decía, que me quedaban bastante bien las gafas, que me hacían interesante….pero un día, lejano pero perfectamente nítido en mi memoria, la tentación, de la que nadie se libra, pasó por mi acera y caí, fui infiel y probé con las lentillas que prometían quererme más que las gafas, darme más amor propio, más comodidad, mayor autoestima….tengo que reconocer que no significó nada para mí, fue un rollo de una noche, un escarceo sin posible continuación, las lentillas y yo no teníamos nada en común, fue algo más sexual, nada de amor. Las gafas se acabaron enterando de mi escarceo, de mi canita al aire pero por suerte, y tras mucho rogar y prometer, me dieron una segunda oportunidad, jamás volvería a serlas infiel. Las gafas cambiaron, se modernizaron y creo que mi físico ya se había amoldado a su presencia, que mi rostro no era el mismo cuando las gafas no estaban presentes. Aunque pueda parecer modesto, creo que me hacían interesante, que estaba guapo con gafas, que me hacían bien, que Santi era yo, mis entraditas (pero todavía con pelo eh?), mi tripita, mis manitas con manchas, mis mofletillos, mi alegría, mi culo inquieto y mis gafitas.

Pero antes de ayer, nuestra relación se rompió para siempre, o eso espero, no hay segundas oportunidades en algunos amores y este es uno de ellos. Antes de ayer decidí romper con la rutina, con el acomodo, con mi sempiterna imagen y dar un cambio radical. Antes de ayer las gafas pasaron a la historia, es una época pasada que nunca olvidaré pero necesitaba estar solo, sin ellas, volver a sentir que soy independiente, que no las necesito para nada. Mis ojos quieren abrirse mucho y sentir, sentir todo lo que pasa a mí alrededor y esta relación estaba condenada a morir.

Gracias a todos los que os habéis preocupado por la operación, los que me habéis llamado insistentemente, incluso desde Roma, a los que me habéis regalado bomboncitos y a los que os habéis acercado a verme por sorpresa y a los que no me imagino que ni siquiera lo sabíais ¿verdad? Ha sido todo muy rápido y tampoco se lo he comentado mucho a la gente. Solo quería decir que las cosas parece que salieron bien y que muy pronto podré disfrutar, a flor de piel, del sentido de la vista.
Si a alguien le apetece mimar a este enfermito, se aceptan regalitos, mimitos, cariñitos, visitas….jejejeje, es broma, que morro tengo ¿verdad? MUCHAS GRACIAS!!!!
Mi regalo para vosotros es este post, que hoy, más que nunca, me ha costado mucho escribir, los ojitos todavía lloran, pero es mi muestra de agradecimiento a todos vosotros que lo seguís habitualmente.

No lo voy a negar, antes de ayer empezó una etapa nueva, otra vez soltero, con ganas de volver a enamorarme, esta vez sin el amor de las gafas, esta vez con los ojos bien abiertos para no perderme nada…ganas de un amor sincero, fiel, amigo, cómplice, valiente en el que no importe nada lo que dirán ni lo que pasará….UN AMOR QUE YA, LAS GAFAS NO PODÍAN DARME.


QUE DESCANSEN EN PAZ LAS GAFAS, MIS GAFAS. JAMÁS OS OLVIDARÉ….

2 comentarios:

Mayte dijo...

Me alegro que todo haya salido bien. Aunque da un poco de pena...no volver a ver ese tic casi involuntario de subirte las gafas con el dedo ;)¡Ahora a cuidarte!
Maite

Ana dijo...

En cuanto se te pasen las molestias de los primeros días... ya verás la liberación que se siente.

Ver la hora del despertador desde la cama, poder ver perfectamente la toalla o la sombrilla cuando te bañas en la playa o en la piscina, tener más hueco en la maleta cuando vas de viaje (sin las lentillas, el líquido de las lentillas, las gafas...).

Ya verás que bien. Para mi ha sido una de las mejores decisiones que he tomado.